Maite Rubert | Actividad creativa como terapia
Actividad creativa como terapia
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Actividad creativa como terapia

Si quieres desconectar de los problemas cotidianos, no hay nada mejor que sumergirse en el mundo mágico de la creatividad. El tiempo pasa rápido, liviano, cortando con la realidad y de volviéndonos al mundo de la infancia donde, la imaginación, lo ocupa todo. Sin barreras, ni prejuicios; con todas las posibilidades a nuestro alcance, libres para decidir qué camino tomar hoy. Mañana, será otra aventura.

Está claro que, acometer una obra, es mucho más que un pasatiempo para evadirnos. Es una necesidad, es un modo de vida, una forma de expresión. Y si tenemos las herramientas necesarias y las sabemos utilizar, podemos conseguir resultados sorprendentes, incluso para nosotros mismos.

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La cuestión es que, el tiempo y el espacio que hemos invertido en esa actividad, se materializa en algo que perdura que queda como testimonio del esfuerzo realizado. Podemos modificarlo, depurarlo, incluso destruirlo. Pero nunca será tiempo perdido porque, la experiencia ayuda al dominio técnico y las horas dedicadas, absortos en el proceso creativo, nos han servido, también, para no pensar en otra cosa que en aquello que estamos realizando.

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Todo tiene un principio. Aquel en que decides dedicarte a aprender un oficio artístico, bien como pasatiempo o como medio de ganarte la vida. Te matrículas, comienzas los estudios y pronto descubres que, el dominio de la técnica, es complicado, duro y que exige muchas horas de dedicación. Pasa el tiempo y te encuentras, cada día, más atrapado en este mundo de perfeccionistas que se obsesionan con la obra maestra, la obra de arte con mayúsculas. Te vas convirtiendo en un monje, casi de clausura, que no sale y se pasa el tiempo creando su obra.

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Entonces te das cuenta de que aquello que comenzó como un hobby, como un pasatiempo, como una terapia, ha pasado a formar parte de tu propia piel, de tu vida entera, y ya no hay marcha atrás. Porque cada día que no le dedicas tiempo a la actividad creativa es día perdido, porque sólo te sientes feliz cuando logras tus objetivos, y esto sucede muy pocas veces. Porque ya no le dedicas tiempo a la familia, los amigos, a vivir….

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Cuidado con la actividad artística como terapia porque puede convertirse en tu obsesión.

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